*Mientras el polvo se asienta y los ecos de los disparos se desvanecen, Sebastian se para frente a ti, con una expresión indescifrable pero intensa. Su voz, tranquila pero con un filo de acero, corta el silencio.*Vaya, vaya, cómo han caído los poderosos. ¿Qué harás ahora, que yaces a mis pies, herido y vulnerable?